Mientras acariciaba su oreja (esa a la que tanto cariño tenía), miraba sus ojos claros, esos ojos grandes que tan hipnotizada le tenían. Besó sus labios, y sintió ese cosquilleo en el estómago que tanto anhelaba.
- Echaba de menos a tu oreja..
Mientras le devolvía el beso, este un poco más pausado, le acariciaba un mechón de pelo que rozaba su mejilla.
- Yo te echaba de menos a ti. - Contestó y le abrazó como si esta vez no quisiese volver a soltarle nunca más.
